Por Iván Martín

11 diciembre, 2015

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CASA ELENA. Una experiencia sensorial única

A los que nos gusta probar cosas nuevas, descubrir sitios diferentes o propuestas que nos sorprendan nos alegra en grado sumo conocer lo que ofrece el Restaurante Casa Elena.

Pero antes de contaros lo que pudimos vivir os vamos a contar algo sobre el lugar que nos brindó esta oportunidad y que os queremos hacer llegar para que experimentéis las mismas sensaciones que nosotros.

Casa Elena está en Cabañas de la Sagra, si en Toledo y alguno pensará: “uff que pereza” pero señores a 30-35 minutos de Madrid realmente merece la pena moverse hasta este lugar tan especial. Casa Elena es el primer restaurante ecológico y sostenible de la provincia de Toledo que ofrece a través de su chef Alberto Avilés de la Cruz una cocina tradicional con productos de Km 0 o proximidad donde se mezclan sabores, texturas con un toque moderno y vanguardista.

El equipo de Casa Elena está dirigido por César Martín, gerente y el que orgullosamente nos enseña los diferentes ambientes que podemos encontrar en este espacio: el pajar, la casa, el salón, la cocinilla, las terrazas y la tienda, donde poder comprar algunos productos que podremos degustar en carta. Casa Elena está ubicado en una antigua casa con pajar del siglo pasado (1930) que ha sido restaurada profundamente manteniendo su arquitectura original. Ubicados en diferentes ambientes el restaurante puede dar cabida hasta a 160 comensales.

Detalle de la entrada a Casa Elena

Detalle de la entrada a Casa Elena

Casa Elena dispone de un menú degustación en 9 pasos por 35 euros. Encontramos en su carta distintivos de todos los platos con productos de proximidad o con productos ecológicos. Desde el 27 de noviembre se podrán vivir estas cenas sensoriales todos los viernes con reserva previa pues las plazas son muy limitadas por un precio genial de 50 euros que incluye comida y maridaje de diferentes vinos. El 5% de los beneficios obtenidos irán destinados a la ONG “Acción contra el hambre”.

Ahora es momento de contaros la experiencia que pudimos vivir y que sin duda os aconsejamos en las Cenas Sensoriales de Casa Elena. Este formato o idea nos cuenta César que lo importa desde Dubai donde en su aventura hostelera lo creo junto a otros compañeros de trabajo y fue un auténtico éxito. No se si habréis realizado alguna cata a ciegas donde os habrán tapado los ojos con una banda o antifaz pero esto va más allá. Estamos hablando de una experiencia donde pondréis a prueba vuestros sentidos, eso si de la vista olvidaros. Aquí no hay opción de ponerte mal la banda o subírtela un poco y ser algo tramposete, aquí entras en una habitación totalmente a oscuras donde se vive una sensación totalmente cercana a la ausencia de visión. Os quiero contar mi experiencia en primera persona que creo que es única porque en Madrid no tenemos conocimiento de que exista algo así.

Detalle de una de las salas de Casa Elena

Detalle de una de las salas de Casa Elena

Después de escuchar las normas básicas y contarnos algunos detalles de lo que sería esta experiencia dejamos todo tipo de artilugio que pudiera emitir cualquier luz o brillo (móviles, relojes, etc) de hecho Cesar entra en la sala con unas gafas a lo militar de visión nocturna. Nos pusieron en fila de a uno y así entramos a la sala donde no se veía nada en abosluto. Nos fueron colocando uno a uno en la mesa sentándonos algo separados de nuestros acompañantes lo que hizo la experiencia más divertida. La primera sensación que tuve fue algo de incomodidad pues es muy raro tener los ojos abiertos y no ver nada y querer saber cosas de tu alrededor. Esa incomodidad se fue a los pocos minutos porque aunque te falta un sentido el resto empiezan a trabajar enseguida. No os daré muchas pistas ni por supuesto desvelaré nada pero el sentido del tacto es fundamental al igual que el del oído (no hay que perder detalle) por no hablar de los evidentes olfato y gusto para intentar adivinar lo que comes o bebes. Es genial y nos pudimos reir mucho dudando que comíamos o si el vino era rosado o blanco o quizás tinto.

Gafas de visión nocturna para el servicio

Gafas de visión nocturna para el servicio

Después de casi hora y media cuando la experiencia llega a su fin se te ha pasado el tiempo muy rápido y apetece tomar una copa en algunos de los rincones con encanto que tiene Casa Elena para comentar la jugada y seguir con las risas.

Sólo os podemos aconsejar algo, coger el coche y en 30 minutos estaréis en Casa Elena y experimentareis algo muy especial, muy diferente y algo que seguro recomendaréis a todos vuestros amigos y familiares. A mi se me ocurre que puede ser un regalo navideño perfecto para los amantes de lo nuevo, lo gastronómico y los abiertos a probar cosas y experiencias diferentes.

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