Por Mesade2

20 Marzo, 2015

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LE COCÓ. UN ACOGEDOR RESTOBAR EN CHUECA

¿Quieres un desayuno relajado?, ¿sorprender a alguien especial con una comida?, ¿una merienda para confidencias?, ¿o quizás una cena con encanto?…para cualquiera de los casos, la respuesta es: Le Cocó Madrid. Le Cocó es un agradable restobar de cocina mediterránea ubicado en pleno barrio madrileño de Chueca con el que acertar a cualquier hora del día. Abre todos los días de 09:00 a 00.30h; de jueves a sábado hasta las 02.00h.

Podría ser un restaurante francés no sólo por su nombre que nos evoca a los pequeños bistró parisinos sino por su decoración rústica que nos recuerda una típica casa de la campagne francesa. Eso en la planta de arriba, y en la de abajo un acogedor comedor alargado, de ladrilllo visto, pintado en blanco decorado con cuadros naïf, sillas de colores y espejos para celebraciones más amplias y especiales. Su cuidado diseño, su propuesta gastronómica de calidad y sus precios –20-25 euros por persona- son los puntos fuertes de este espacio creado por el empresario Esteban Arnáiz que ya triunfó con experiencias como Cien Llaves, Bon Vivant & Co y que ahora vuelve a la carga con atractivas propuestas como Le Cocó y El Columpio.

 

Croquetas de Carabineros e Idiazabal

Croquetas de Carabineros e Idiazabal

El sitio enamora a primera vista y su comida más. Aviso a navegantes, la mayoría de las mesas son alargadas y se comparten con otros comensales pero en ningún momento te sientes incómodo porque hay espacio suficiente entre las sillas.

En @Mesadedos nos decantamos por una cenita con encanto. Nos dejamos asesorar por Tamara, una camarera muy profesional que no perdió la sonrisa a pesar de que la acribillamos a preguntas sobre el contenido de los platos. Todo tenía muy buena pinta y no sabíamos qué elegir. De entre sus recomendaciones nos decantamos por las Croquetas de Carabineros e Idiazabal, los Bastones de Berenjena con miel y la Ensalada de Tomate con Helado de aceite de oliva emulsionado directamente en la mesa, tres platos y tres aciertos seguros.

Ensalada de Tomate con Helado de aceite de oliva

Ensalada de Tomate con Helado de aceite de oliva

 

Como platos principales seguimos con los aciertos, fuimos a lo seguro con el plato estrella: el Pollo en Pepitoria servido en cazuelita de barro, igualito al que cocinaba mi abuela, no se puede decir más. Jugoso, tierno, se deshacía en la salsa… una delicia gastronómica obligada en Le Cocó. Ya también probamos el Tartar de Atún con guacamole y naranja, muy rico y ligero. Lo bueno, como hicimos nosotros, es que puedes probar varios platos de la carta porque tienen la opción de pedir medias raciones.

 

Pollo en Pepitoria y Tartar de Atún con guacamole y naranja

Pollo en Pepitoria y Tartar de Atún con guacamole y naranja

Otro de los atractivos de este restobar son las tartas ideales para meriendas y como postre. Están expuestas en un carrito de madera campestre, las miras y las deseas todas. Íbamos con la intención de pedir la fetiche de Le Cocó, la Tarta de la Abuela, porque varios foodies nos habían hablado muy bien de ella, de hecho toma su nombre ya que la realiza con mucho mimo la abuela de una de las socias del restaurante, y es similar a las que comíamos en los cumpleaños cuando éramos pequeños con galletas y chocolate.

DIFRENTES TARTAS DE LA CASA

DIFRENTES TARTAS DE LA CASA

Está tan buena que se les había acabado asi que Tamara otra vez sacó su artillería pesada de buenas recomendaciones y nos dijo que no podíamos irnos sin probar la Tarta de Zanahoria. Volvió a acertar, buenísima. Y también nos trajo una porción de la Tarta de Oso Yogui al emparedado de Bubu o lo que es lo mismo tarta de compota de manzana envuelta en masa quebrada… también riquísima. La verdad es que hemos prometido volver hasta probarlas todas. Las tartas, todas caseras y del día, se las hace en su mayoría Borja de Delicius, una tienda muy chic de dulces ubicada en el Mercado de San Antón.

Fue una velada relajada en la que disfrutamos como locos de la comida y el buen trato del servicio. Próxima parada: El Columpio.

Por sus baños les conoceréis… Entrar al baño de Le Cocó es trasladarse a un lugar con encanto en el que cuelgan lámparas de una luz cálida que iluminan las flores secas que se encuentran apoyadas en el rústico lavabo. Ofrece servilletas que cuelgan de las estanterías para poder secarte las manos y un espejo para poder verte de cuerpo entero, todo un acierto para gente presumida. Es un baño compartido para chicos y chicas, cada uno con una puerta de madera opaca en el que no se intuye ni una sombra de la persona que se encuentra en el interior para darle más intimidad al asunto. Las paredes y los suelos de los baños también son de madera a juego con el encanto de todo el local.

 

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